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Libro "Política y Fuerzas Armadas" y las cartas a los Medios de Comunicación Social enviadas durante el mes de Agosto por nuestro Director Adofo Paúl Latorre. --------- O´Higgins y batallón Infantes de la Patria. por Antonio Yakcich
Continuando con la entrega de las obras escritas por nuestro director Adolfo Paúl Latorre, la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional, pone a vuestra disposición el libro "Política y Fuerzas Armadas, el que podrá leer y descargar al final de la página. De la misma manera damos difusión de las cartas enviadas a diferentes medios de comunicación, sobre temas de actualidad. No todas son acogidas favorablemente, razón por la cual las damos a conocer en nuestro sitio.
 
 
 

 

Libro "Política y Fuerzas Armadas"

 
A continuación, transcribiremos, a modo de prólogo, el discurso pronunciado por el autor durante el acto de presentación de la primera edición de este libro, cuyo texto fue publicado en la Revista de Marina bajo el título “La patria y las Fuerzas Armadas”.
 
«Qué decir, señoras y señores, cuando se acaba de escuchar la palabra precisa, elegante y exagerada de don Raúl Bertelsen, mi antiguo e insigne maestro. Precisa y elegante como es él. Exagerada, porque salta a la vista que sus elogiosos conceptos han de atribuirse más al generoso impulso de la amistad que le profesa, que a los méritos que adornan a la persona que en este momento os dirige la palabra.
 
 La verdad es que no hay mucho mérito en hacer algo porque nos place, y lo cierto es que el trabajo de investigación sobre Política y Fuerzas Armadas lo realicé más por inclinación que por deber.
 
Tal empeño me produjo una enorme satisfacción, puesto que me permitió volcar, en una obra escrita, gran parte de las inquietudes y experiencias que había ido acumulando durante mis más de treinta años de vida militar.
 
Yo quiero agradecer al profesor Bertelsen sus palabras, y a todos vosotros, vuestra cordialidad y vuestra presencia en este acto, lo que constituye para mí una distinción y un honor que mucho agradezco, y que me hace estar profundamente emocionado.
 
Nunca imaginé que mi trabajo iba a tener el efecto de convocar a tan importantes autoridades de los ámbitos político, académico, cultural y militar; un trabajo sin grandes pretensiones, y que surgió gracias a una oportuna y feliz iniciativa de mi querida profesora de Derecho Constitucional, doña Luz María Reyes Santelices.
 
Ahora bien, luego de este preámbulo, entremos en materia: Hace algunos días llegó a mis manos este libro, que fue publicado recientemente, durante el mes de octubre del presente año. En su portada aparece la fotografía del teniente Gonzalo Rosas Berardi, un joven oficial de la Armada de Chile fallecido trágicamente en un ejercicio propio de su profesión, en el que por las exigencias del servicio se empleaba munición de guerra.
 
El título de la obra, La otra cara de la medalla, me pareció bastante enigmático. ¿Qué habrá querido decir su autora, la madre de Gonzalo, con ese título? Después de leer el libro —que está escrito en la forma de un tierno diálogo de una madre con su hijo amado—, me pude dar cuenta de cuál era el fin perseguido por su autora al abrir su corazón y hacer públicos sus sentimientos más íntimos.
 
Su propósito era dar un testimonio de lo que fue su hijo y mostrarlo como un ejemplo de los miles de compatriotas que, como él lo hizo, visten con orgullo el uniforme de soldados, marinos o aviadores de Chile: un joven idealista y amante de su patria, abnegado, servicial, profesional e inquieto intelectualmente.
 
En tiempos en que se cuestionan valores tales como el honor, el valor, la lealtad, la autoridad, la patria, la abnegación y el sacrificio; en que se tiende a hacer prevalecer el materialismo y el hedonismo; y en que diversos sectores interesados se empeñan en presentar a las FFAA como instituciones perversas, y a sus miembros como encarnación de la violencia, del odio y del abuso; la autora pretende, a través de su testimonio, mostrar los valores que son parte, desde siempre, de la cultura y formación de los integrantes de las FFAA de Chile. Es decir, ella pretende mostrar a la comunidad nacional la otra cara de la medalla.
 
 He traído lo anterior a colación, porque mi obra —que si bien no fue producto de un trance tan doloroso— también pretende mostrar la otra cara de la medalla. En tiempos en que se niega la validez, la necesidad y la razón de ser de las FFAA, y en que se promueve una amplia variedad de aseveraciones sin fundamento, de falacias, distorsiones y falsedades acerca de ellas, mi obra pretende describir y explicar apropiadamente cuál es la naturaleza de las FFAA, sus fundamentos políticos y jurídicos, sus características, sus funciones y misiones, la nobleza de la función militar, y la vital importancia que ellas tienen para garantizar la paz, la libertad y la seguridad de la nación.
 
Mi trabajo va dirigido a aquellas personas que tienen el sincero deseo de informarse acerca de las FFAA. Su finalidad es la de contribuir al entendimiento de este desconocido e incomprendido sector de nuestra sociedad y, de ese modo, propender a la cohesión y a la unidad nacional; unidad de la que dependen, en gran medida, la pujanza y la vitalidad de las naciones.
 
Las reflexiones y afirmaciones que me he atrevido a exponer en mi obra, están avaladas por el hecho de haber formado parte de una institución militar. Yo conozco, desde adentro, la otra cara de la medalla: lo que son las FFAA, los ideales que las sustentan y el espíritu que las anima.
 
 Esos ideales y ese espíritu se pueden sintetizar en cuatro palabras: servir a la patria. La patria es el valor fundamental de quienes profesan la carrera de las armas; valor cuestionado a veces, hoy como en el pasado, pero que mueve a los hombres desde la antigüedad. Y es un valor tan grande, que lleva a los hombres a dar su vida por él; y si algo se valora más que a la propia vida, es porque se considera superior a ella. Y lo superior a ese ser limitado que es el hombre resulta, para él, en algún modo, incomprensible y misterioso.
 
Confusos prejuicios impiden a algunos acercarse intelectualmente a la esencia de la patria, que comprende bienes diversos: físicos, como el territorio; humanos, como los hombres que son sus hijos; históricos, culturales y morales. Pero la existencia de bienes, implica la de un sujeto que les asigna un valor. Por ello es posible afirmar que la patria es un producto del amor. La patria es lo que se ama; es el sentimiento de un lazo común en el presente y en el pasado, que junta en una unidad corazones y conciencias; es la comunidad moral e histórica de la que nos reconocemos parte; es la conciencia y el sentimiento de la nación.
 
 La patria es en gran parte la obra de todos los que la sienten; es como el ser amado, que, para serlo, necesita que alguien lo ame. Pero la patria no es algo abstracto: es la tierra en que nacimos y nos formamos, son sus hombres, sus valores, todo aquello que supone su defensa. Por ello es la patria un valor supremo, que trasciende al hombre y que es, evidentemente, algo más elevado que la política contingente o que la política partidista.
 
La patria designa a la heredad completa del hombre; ella no sólo está formada por los ciudadanos que en un momento dado habitan en su territorio, sino por la memoria y el recuerdo de cuantos chilenos, a través de la historia, escribieron en ella páginas brillantes y nos han legado su nombre y sus hazañas. Y está formada, también, por la esperanza en quienes han de sucedernos y continuarán el relato interminable de nuevos esfuerzos, de nuevos sacrificios.
 
Por eso, al defender la patria, defendemos nuestro mañana no nuestro ayer. Las Fuerzas Armadas están exclusivamente consagradas al servicio de la patria, quehacer común de los chilenos de ayer, hoy y mañana. Ellas tienen clara conciencia de estos conceptos fundamentales, así como del trascendental papel que les corresponde en la seguridad nacional y en la garantía del orden institucional de la República. Los militares son los guardianes de la patria.
 
Guardianes frente al exterior, sin duda, y en el interior también tienen misiones que cumplir; pero su principal guardia, debe estar encaminada a que no se desvirtúe la noción de patria; aquel nexo espiritual que da vida a la nación y que constituye “el alma nacional”. Al llegar a este punto, me parece pertinente recordar aquel pasaje del Evangelio que dice: “No tengan miedo de los que les puedan matar el cuerpo; sólo teman a quien les pueda matar el alma”.
 
Es por ello que el mayor peligro actual es el cambio cultural, que va penetrando, corrompiendo y cambiando la sociedad, ya sea consciente o inadvertidamente. Y esto es así, porque si el cambio cultural consigue que se olviden aquellos valores esenciales de la tradición chilena, aquellos valores que han ido formando a nuestra nación; si consigue que la moral de la sociedad tome rumbos distintos de aquellos que hemos recibido; si llega a cambiar nuestra forma de ser y nuestro modo de reaccionar; en vez de un ciudadano amante de su patria, nos encontraremos con un individuo sin voluntad y sin coraje, dispuesto a la resignación y a la entrega.
 
Podría ocurrir, entonces, que las Fuerzas Armadas no pudieran cumplir con su misión al no existir una patria a la cual defender. Y, como bien dijo el almirante José Toribio Merino Castro: “de nada sirven las instituciones armadas si no hay patria”.
 
Quisiera terminar mis palabras, dando lectura a uno de los diálogos que, en la obra que he citado, la madre de Gonzalo mantiene con su hijo: “El día siguiente a tu muerte, cuando te encontrabas en la capilla ardiente, se me acercó el Capellán de la Infantería de Marina y me dijo: Señora Rosas, perdone si le causo dolor, pero debo decirle algo que anoche me dejó sin dormir.
 
El jueves pasado (día anterior a tu muerte), se me acercó el teniente Rosas y me dijo: Capellán, no sé por qué le pido esto, pero debo rezar junto a Ud., la parte de la Oración del marino chileno que dice: Te pido también, ¡Oh María!, por los míos; mientras yo estoy lejos del lugar bendito de mi familia y de mis amores, cuida tú Madre del cielo a los que allí he dejado. Haz que yo sea siempre fiel a mi Dios y mi bandera. Hazme fuerte y valiente en las fatigas y en los peligros. Apártame del pecado y alcánzame la gracia de vivir y morir amando a Dios, a ti que eres mi madre y mi esperanza y al tricolor glorioso de mi patria”». Adolfo Paúl Latorre
 
 
Descargue el libro completo al final de la página en archivos adjuntos.

 

 Cartas enviadas a los Medios de Comunicación por nuestro Director Adolfo Paúl Latorre,  durante el mes de agosto del presente año.

 

 Asamblea Constituyente de 1925

 
Tras la crisis del sistema parlamentario, durante la década de 1920 se vivía en Chile una profunda crisis económica y social, razón por la que desde varios grupos de la sociedad surgió la idea de convocar a una asamblea constituyente para que redactara una nueva Carta Magna.
Durante los días 8, 9, 10 y 11 de marzo de 1925, por iniciativa del Partido Comunista y de la Federación Obrera de Chile, cerca de dos mil delegados nacionales —electos por sus bases sociales— se reunieron en el Teatro Municipal de Santiago en una convención denominada “Asamblea Constituyente de Asalariados e Intelectuales de Chile” con el propósito de discutir un proyecto de Constitución Política. Solo se discutirían sus principios básicos; como un paso previo hacia la participación en la asamblea constituyente que el presidente Alessandri estaba dispuesto a convocar.
La Asamblea propuso, entre otros acuerdos, que Chile debía ser una república federal; que el Poder Legislativo se compondría por representantes elegidos por los gremios organizados del país; que la distribución de los productos le correspondía al Estado por medio de sus órganos; y que debía suprimirse el Ejército permanente. Tales acuerdos fueron ignorados por el presidente Arturo Alessandri y por los políticos de la época, y la iniciativa quedó en el olvido. 
Al respecto es interesante destacar que, como lo señalan crónicas de la época, la Asamblea sesionó en perfecto orden y en tono elevado.
 
 
Publicada el 3 de agosto de 2021 en el Diario Constitucional y en El Líder de San Antonio. También en El Pingüino de Punta Arenas el 4 de agosto de 2021. Asimismo el 2 de agosto en La Segunda bajo el título “Asamblea de 1925” y el 7 de agosto de 2021 en El Sur de Concepción bajo el título “Convención”.

Insólito
       En relación con lo dicho por Vanessa Kaiser en su carta de ayer, cabría comentar que la Convención Constitucional no es depositaria de la potestad constituyente, ni originaria ni derivada: es solo un grupo de personas a quienes, mediante normas establecidas en la Carta Fundamental vigente, se le mandató para redactar y aprobar una propuesta de texto constitucional que será sometido a un plebiscito nacional para que la ciudadanía lo apruebe o lo rechace.
Enviada  a  El Mercurio de Santiago el 4 de agosto de 2021.

Líder carismático
        Si en Alemania llegó al poder una persona como Adolfo Hitler bien podría en Chile llegar legítimamente al poder, siguiendo las reglas formales de la democracia liberal, un líder carismático que encarne la ideología política de una izquierda radical.
Enviada a La Tercera el 8 de agosto de 2021.

Estado fallido

          Un Estado que no tiene el control sobre determinadas zonas de su territorio y que es incapaz de asegurar en ellas el Estado de Derecho y el monopolio de la violencia física legítima es, por definición, un "Estado fallido".
Publicada el 8 de agosto de 2021 en El Diario de Atacama, El Líder de San Antonio y El Austral de Osorno. También, el 9 de agosto de 2021 en El Llanquihue de Puerto Montt; el 10 de agosto en Crónica de Chillán; el 11 de agosto en El Pingüino de Punta Arenas y el 12 de agosto en El Sur de Concepción.

No deliberación
        En el artículo editorial de ayer titulado "Advertencia impropia a FF.AA." se dice que los mandos militares —al emitir comunicados de prensa sobre un programa de televisión considerado ofensivo para sus instituciones— no deliberaron en el sentido del artículo 101 de la Constitución.
        En efecto, nuestra Carta Fundamental establece que las FF.AA. y Carabineros "como cuerpos armados" son no deliberantes; lo que según Alejandro Silva Bascuñán quiere decir “que ninguno de los institutos armados, ni los diversos cuerpos que lo forman, ni sus miembros individualmente invocando o reunidos en su calidad de tales, dentro de sus respectivos grados, o con participación de componentes de grados diversos, pueden debatir acerca de los problemas colectivos con miras a uniformar apreciaciones o coordinar actitudes que conduzcan a expresar aplauso o crítica a los órganos del poder político o a hacer prevalecer soluciones propias en cualquier aspecto”.
        Las instituciones armadas son no deliberantes solo en lo que dice relación con la política contingente, con la política de los partidos. No constituyen deliberación las declaraciones de los mandos militares condenando las acciones vandálicas contra monumentos a héroes nacionales o a símbolos patrios, o el que ellos manifiesten opiniones sobre temas que guardan relación directa con sus instituciones o con sus funciones específicas.
 
Enviada a El Mercurio de Santiago el 7 de agosto de 2021.
 
Doctrina militar
        
         En la edición de la revista Realidad y Perspectivas N° 97, julio 2021, editada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, como anexo a un artículo de Juan C. Cappello, viene una recensión del libro de Carol Leonnig y Philip Rucker, I alone can fix it. Donald J. Trump’s Catastrophic Final Year (Penguin Press, 2021) en la que se cita la respuesta que el General en Jefe de las FF.AA. de EE.UU., Mark A. Milley —con valentía, respeto constitucional profundo, capacidad y liderazgo— le diera al presidente Donald Trump, resistiéndose a sus esfuerzos para utilizar a las FF.AA. en actividades impropias: “Mr. President: everything is going to be OK. We are going to have a peaceful transfer of power”.
         La actitud del general Milley es análoga a la del Comandante en Jefe del Ejército de Chile, general René Schneider Chereau, quien en una entrevista publicada en El Mercurio de Santiago el 8 de mayo de 1970 declaró: “El Ejército va a garantizar el veredicto constitucional”. Por otra parte, en dos consejos de generales realizados con anterioridad a la asunción de Salvador Allende a la presidencia, quedó constancia de su idea acerca del papel que le corresponde desempeñar a las FF.AA. como garantes del orden institucional de la República: “Es conveniente, sin embargo, dejar claramente expresado el hecho de que esta posición y este pensamiento eminentemente legalista tiene como única limitación el hecho de que el Poder del Estado que se está sustentando y respaldando abandonara su propia posición legal; en este caso, naturalmente, las Fuerzas Armadas que se deben a la nación, que es lo permanente, más que al Estado, que es lo temporal, quedan en libertad para resolver el problema”; “Ahí sí, que ante cualquier situación anormal, desde el punto de vista legal, que se produzca, la Institución deberá actuar decididamente, ya que esa es nuestra obligación, incluso por la fuerza, sin términos medios de ninguna especie”.
 
Enviada a la revista Realidad y Perspectivas el 7 de agosto de 2021.
 
 
Territorio sin Estado

         Un Estado que no tiene el control sobre determinadas zonas de su territorio y que es incapaz de asegurar en ellas el Estado de Derecho y el monopolio de la violencia física legítima es, por definición, un "Estado fallido".
 
Enviada a El Mercurio de Santiago el 9 de agosto de 2021.
Estado de sitio
 
Al analizar lo que ocurre en la macrozona sur Sebastián Sichel declaró: “Me abro completamente a la necesidad de declarar Estado de Sitio en el territorio”. ¿Para qué serviría decretar tal estado de excepción constitucional si los militares y carabineros están sometidos a unas reglas de uso de la fuerza tan insensatas y restrictivas que prácticamente les impiden usar sus armas letales?
A fin de poder enfrentar con éxito a los guerrilleros y terroristas que están en una guerra declarada contra el Estado de Chile —la que debe ser enfrentada como tal— las armas de los primeros deben tener una potencia de fuego muy superior a las de los segundos.
Mientras no sean modificadas las reglas de uso de la fuerza vigentes y no se respalde jurídicamente la actuación de los militares —evitando que sean condenados por haber actuado con el rigor propio de su profesión—; mientras la violencia ilegítima no sea condenada por todos los sectores de la sociedad; y mientras existan personas de la clase política que amparan, justifican o promueven la violencia revolucionaria e insurreccional, será imposible aniquilar al terrorismo y restablecer el Estado de Derecho en dicha zona.
Aunque siempre queda la posibilidad de un milagro…
 
Publicada en El Austral de Osorno el 11 de agosto de 2021 y en El Sur de Concepción el 14 de agosto de 2021. También, el 11 de agosto, en El Mercurio de Valparaíso, de Antofagasta y de Calama bajo el título “Uso de la fuerza”.
Amnistía
 
El exministro de la Corte Suprema Carlos Künsemüller, en una carta publicada ayer en El Mercurio de Santiago bajo este mismo título, dice que “la huida de la justicia, coaccionada por la política, implica el desarme del Estado de Derecho” y que los ciudadanos “clamarán, con razón, la vulneración de la igualdad ante la ley, porque a unos se benefició con el perdón y a otros no”.
Esto es, precisamente, lo que han venido clamando los militares y carabineros que se vieron obligados a enfrentar a quienes ejercían la violencia revolucionaria y terrorista. A los primeros no les fue aplicada la ley de amnistía de 1978, pero sí a los segundos. También han venido clamando para que les sea aplicado el nuevo sistema procesal penal —que entró en pleno vigor en todo el territorio nacional el 16 de junio de 2005— y no el antiguo sistema inquisitivo, puesto que ello vulnera gravísimamente la igualdad ante la ley y el derecho humano a un debido proceso, garantizados por nuestra Carta Fundamental y por el derecho internacional de los derechos humanos.
 
Enviada a El Mercurio de Santiago y de Valparaíso el 11 de agosto de 2021.
Mal parado
 
         El contralor Jorge Bermúdez consideró que sí hubo violaciones de derechos humanos durante los infaustos hechos ocurridos a partir del 18 de octubre de 2019 y que el Presidente quedará “mal parado” por ello.
Pienso que quedará mal parado porque los derechos humanos de millones de chilenos fueron gravemente afectados por la acción de vándalos y terroristas que destruían todo a su paso, debido a que él fue incapaz de cumplir con su obligación esencial que es la conservación del orden público haciendo uso proporcional de la fuerza si ello fuere necesario.
La desproporción en el uso de la fuerza no solo puede predicarse respecto de la que es excesiva para cumplir con un determinado fin, sino que también respecto de la que es insuficiente para lograrlo.
 
Enviada a La Segunda el 11 de agosto de 2021.
Derecho a la vida
 
         El derecho a la vida es el más fundamental de los derechos humanos; derecho que es vulnerado por quienes practican abortos directos provocados, denominados eufemísticamente “interrupción del embarazo”.
El no nacido o nasciturus es un ser humano distinto a su madre, con su propio código genético, aunque necesita de un entorno necesario para su desarrollo.
         Hay quienes dicen que la mujer es la única que tiene el derecho a decidir sobre la vida del ser que lleva en su vientre. ¿No tienen derecho alguno ni el padre ni el nasciturus a quien se le está dando muerte?
Otras personas argumentan que el nasciturus no tiene derecho a la vida, por no ser jurídicamente una persona, olvidando que el Código Civil no dice que la persona comienza al nacer, sino que la existencia “legal” de toda persona principia al nacer, lo que es muy diferente.
 
Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 13 de agosto de 2021.
FF.AA. y Constitución
 
Hay quienes pretenden transformar a las FF.AA. de instituciones al servicio de la nación a instrumentos del gobierno.
La proposición de eliminar en la nueva Constitución las normas relativas a las funciones de las FF.AA., dejando que sus roles específicos sean establecidos por ley, tiene por finalidad lograr su completa neutralización y que ellas no tengan participación política alguna; convirtiendo a los militares en funcionarios moralmente neutros, en instrumentos ciegos en manos de quien tenga el poder y cuyo único oficio consista en el manejo técnicamente eficiente de las armas puestas en sus manos, sin conciencia del verdadero sentido de la función militar. Así, ellas corren el riesgo de convertirse en instrumentos de tiranía y de corrupción. 
Enviada a La Segunda el 12 de agosto de 2021.
República de Chile. Cultura y pueblos originarios
 
         En relación con la eliminación del concepto “República de Chile” propuesto por doña Rosa Catrileo cabría comentar que la cultura que ella demuestra poseer, así como la de doña Elisa Loncón y de otros convencionales constituyentes corresponde, básicamente, a la de la civilización cristiana occidental que los españoles trajeron desde Europa a mediados del siglo XVI y a la de inmigrantes llegados posteriormente desde diversas latitudes —asimiladas por instituciones republicanas—; no a las ancestrales propias de sus pueblos originarios.
 
Publicada en El Diario de Atacama el 14 de agosto de 2021 bajo el título “República de Chile”. También en El Austral de Osorno y en El Llanquihue de Puerto Montt el 15 de agosto de 2021 bajo el título “República de Chile”. Lo mismo el 18 de agosto en El Sur de Concepción.
Refundación
 
 
         A Chile no lo va a reconocer ni la madre que lo parió.
 
Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 16 de agosto de 2021 y en El Líder de San Antonio el 17 de agosto de 2021. También en El Llanquihue de Puerto Montt el 24 de agosto de 2021 bajo el título “Cambios en Chile”.
 
Democracia liberal
 
 
Si Adolfo Hitler, Salvador Allende y Hugo Chávez llegaron al poder en forma legítima, según las reglas o procedimientos de una democracia formal, bien podría acceder legítimamente al poder en Chile una persona que encarne la ideología de una izquierda radical, que conculcaría lo más preciado de nuestras vidas: la libertad.
 
Enviada a El Mercurio de Santiago el 15 de agosto de 2021.
Desarme de la población
 
 
Hay personas que piensan, por diversas razones, que mientras menos acceso tenga la población a armas es mejor. Otras piensan así en conformidad con el postulado 10 del “Decálogo de Lenin” —conocido como “Manual para tomar el control de una sociedad”—: “Registre a todos aquellos que posean armas de fuego, para que sean confiscadas en el momento oportuno, haciendo imposible cualquier resistencia a la causa” o bien con los últimos postulados del “Decálogo del joven socialista” de Santiago Carrillo: “9º Cada día, un esfuerzo nuevo, en la creencia de que al día siguiente puede sonar la hora de la revolución; 10º Y sobre todo esto: armarse. Como sea, donde sea y por los procedimientos que sean. Armarse. Consigna: Ármate tú, y al concluir arma si puedes al vecino, mientras haces todo lo posible por desarmar a un enemigo”.
 
Enviada a varios diarios el 16 de agosto de 2021.
 
Deuda histórica
 
 
Convencionales constituyentes de Renovación Nacional y de Evópoli suscribieron una carta donde señalan que Chile tiene una deuda histórica con los pueblos originarios.
Sergio Villalobos Rivera, Premio Nacional de Historia 1992, refiriéndose a los araucanos ha sostenido que después de cuatro siglos de evolución son mestizos como la mayoría de los chilenos y que todo el alegato de deuda histórica es falso.
Los descendientes de los pueblos originarios se han incorporado plenamente a la sociedad; reciben educación básica y media; son profesionales; están en las FF.AA., en la administración pública, en el Congreso; tienen derecho a voto, son auxiliados en la salud, etc.
También están en la Convención Constitucional, donde han dejado en evidencia que su cultura corresponde, básicamente, a la de la civilización cristiana occidental recogida por nuestras instituciones republicanas, no a las ancestrales propias de sus pueblos originarios.
Finalmente cabría recordar que el Director Supremo Bernardo O'Higgins, en un decreto firmado el 3 de junio de 1818 bajo el título "Denominación de chilenos", concluía con la siguiente frase: "entendiéndose que respecto de los indios, no debe hacerse diferencia alguna, sino denominarlos chilenos".
 
Publicada en El Austral de Osorno el 20 de agosto de 2021; en El Líder de San Antonio el 23 de agosto y en El Sur de Concepción el 24 de agosto de 2021.
 
Combate al terrorismo
 
 
El terrorismo en la macrozona sur ha llegado a límites absolutamente inaceptables. Los órganos del Estado no lo han combatido eficazmente ni material ni jurídicamente.
En este último aspecto cabría señalar que el Congreso no ha aprobado diversos proyectos de ley que habrían contribuido a derrotar este flagelo. Tampoco ha aprobado la modificación de la ley 18.314 que determina conductas terroristas, una ley absurda que exige acreditar un hecho subjetivo —como lo es la intención de los imputados—; algo que no se puede probar y que hace imposible condenar a quienes cometen actos terroristas (el artículo 1º de dicha ley establece: “Constituirán delitos terroristas los enumerados en el artículo 2º, cuando el hecho se cometa con la finalidad de producir en la población o en una parte de ella el temor…”).
La instalación de un artefacto explosivo o incendiario es un hecho objetivo que constituye per se una conducta terrorista.
 
Publicada el 21 de agosto de 2021 en El Austral de Temuco y el 22 de agosto en Crónica de Chillán. También en El Mercurio de Valparaíso bajo el título “Combate del terrorismo” y en El Austral de Osorno bajo el título “Terrorismo en La Araucanía”.
 
Lenguaje inclusivo
 
 
Me tiene hasta la coronilla el grotesco “lenguaje inclusivo” que atenta contra las normas de la Real Academia y contra el principio de economía del lenguaje, produce repeticiones que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complica innecesariamente la redacción y la lectura de los textos.
Es cierto que el idioma español es “machista”. Sin embargo, ello no tiene la connotación de un trato desigual hacia las mujeres como manifiestan diversas personas, lo que también podría predicarse de la oración “Padre Nuestro” o de la palabra “patria”, que hincan sus raíces en una tradición milenaria.
 
Publicada en El Austral de Osorno y en El Líbero el 22 de agosto de 2021; y en El Pingüino de Punta Arenas el 23 de agosto. También en El Mercurio de Valparaíso, de Antofagasta y de Calama el 23 de agosto de 2021 bajo el título “Lenguaje”.
 
La envidia igualitaria
 
John Stuart Mill escribió que la envidia es “la más antisocial y odiosa de todas las pasiones”. Axel Kaiser, por su parte, ha dicho: “no deja de ser curioso que, siendo la envidia una de las constantes más relevantes de la vida en común, se encuentre totalmente ausente del debate público”.
La envidia —pena causada por el bien ajeno o alegría por el mal ajeno— es un vicio capital que deteriora cualquier relación humana y que, llevada al límite, hace imposible la convivencia social. Es un sentimiento injusto por su pretensión igualitaria, o sea, antijerárquica, negadora del mérito y, en definitiva, antisocial; es un sentimiento individualmente desdichado y socialmente demoledor que frustra capacidades personales y acciones colectivas.
La igualdad en todos los ámbitos —idea rectora de todo socialismo— que está terminando de hundir los últimos vestigios del respeto y del principio de autoridad, tiene una raíz o motivación envidiosa.
 
Publicada en El Mercurio de Valparaíso, de Antofagasta y de Calama el 25 de agosto de 2021 bajo el título “Sentimiento injusto”. También en El Sur de Concepción el 26 de agosto de 2021 bajo el título “Envidia igualitaria”.
 
Plurinacionalidad
 
         Chile es una nación mestiza que hemos construido entre todos a lo largo de casi cinco siglos y que está constituida por descendientes de los habitantes de los pueblos originarios; de los españoles que a mediados del siglo XVI trajeron desde Europa su civilización, su cultura y su religión; y de los inmigrantes llegados posteriormente a nuestra tierra desde diversas latitudes.
Los descendientes de los pueblos originarios son chilenos —como lo estableció Bernardo O’Higgins en un decreto firmado el 3 de junio de 1818 bajo el título "Denominación de chilenos"— que se han incorporado plenamente a la sociedad chilena; al igual que los descendientes de los inmigrantes españoles, italianos, alemanes, británicos, árabes, croatas, chinos, etc. Ellos reciben educación básica y media; tienen derecho a voto; son auxiliados en la salud y previsión; son profesionales; están en las FF.AA., en la administración pública, en el Congreso y en la Convención Constitucional. Ello no obsta a que mantengan costumbres ancestrales propias de las culturas de las que provienen sus antepasados.
Lamentablemente el Estado de Chile ha dictado numerosas leyes que en lugar de promover la unidad nacional —que es lo que hace fuerte y poderosa a una nación— tienden a debilitarla y a destruir la cohesión y estabilidad interna de un Estado tradicionalmente unitario.
 
Enviada a El Mercurio de Valparaíso el 25 de agosto de 2021.
Chile: un Estado, una nación
 
         Chile es una nación con un alto grado de mestizaje y de homogeneidad cultural, que hemos construido entre todos a lo largo de casi cinco siglos y que está constituida por descendientes de los habitantes de los pueblos originarios; de los españoles que a mediados del siglo XVI trajeron desde Europa su civilización, su cultura y su religión; y de los inmigrantes llegados posteriormente a nuestra tierra desde diversas latitudes.
Los descendientes de los pueblos originarios son tan chilenos como los descendientes de los inmigrantes españoles, británicos, franceses, alemanes, italianos, árabes, croatas, etc., que se han incorporado plenamente a la sociedad chilena —son profesionales, están en las FF.AA., en la administración pública, en el Congreso, etc.— sin perjuicio de que mantengan vivas las tradiciones y costumbres de las culturas de las que provienen sus antepasados.
Lamentablemente el Estado de Chile ha dictado numerosas leyes que en lugar de promover la unidad nacional —que es lo que hace grande, fuerte y poderosa a una nación— tienden a debilitarla y a destruir la cohesión y la estabilidad interna de un Estado tradicionalmente unitario.
 
Publicada en El Austral de Temuco y en el de Osorno el 27 de agosto de 2021.
Normas de redacción con lenguaje inclusivo
 
 
En un reportaje sobre el “lenguaje inclusivo” —publicado el 1 de agosto— la escritora, periodista y miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, Patricia Stambuk, dijo: “Ha pasado ante mis ojos un estatuto universitario lleno de dobletes innecesarios. Ni siquiera (as) y (os), sino que todos los cargos a palabra completa en masculino y femenino —como en la Constitución de Venezuela, agrego por mi parte—. Y hubo presión para aprobarlo solo si llevaba esas agotadoras reiteraciones. El Ministerio de Educación no se hizo problema. Hay una especie de temor a sugerir o establecer normas de redacción de documentos oficiales”.
A mi juicio no hay temor, por el contrario. Al respecto cabría citar algunos documentos oficiales, tales como: a) Guía de lenguaje inclusivo de género” del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes del Gobierno de Chile; b) “Orientaciones para un uso de lenguaje inclusivo de género en la SUSESO” de la Unidad de Comunicaciones Superintendencia de Seguridad Social; c) Instrucciones dadas por el ministro secretario general de la presidencia Nicolás Eyzaguirre en su oficio 934 del año 2016 sobre “consideraciones de género en la formulación de proyectos de ley”, en el que indica que se debe reemplazar, por ejemplo, el “todos” por “todos y todas”; “los alumnos” por “los alumnos y las alumnas”; “los derechos del hombre” por “los derechos del hombre y de las mujeres”, etc.
 
Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 27 de agosto de 2021 bajo el título “Lenguaje inclusivo”.
Victoria de los talibanes
 
 
              El Ejército Nacional de Afganistán —compuesto por cerca de 300.000 miembros, con un equipamiento más avanzado que el de los insurgentes— no opuso resistencia con todo su poder de fuego al avance de los talibanes, que fácilmente tomaron el poder.
        La debacle del gobierno afgano ¿se habrá debido a que los soldados estaban sujetos a unas reglas de uso de la fuerza extremadamente restrictivas que prácticamente les impedía emplear sus armas letales o porque ellos sabían que si actuaban con el rigor propio de su profesión serían condenados por violar los derechos humanos?
 
Enviada varios diarios el 27 de agosto de 2021