Miercoles 21 de Febrero del 2018
Algunas consideraciones, entre otras la "Judicialización de la Política"
Cartas publicadas en diferentes medios de comunicación social y escritas por Adolfo Paúl Latorre. "Consideraciones de género" y "Gracias y gracios" Cuando la política entra por la puerta de los tribunales, la justicia sale disparada por la ventana.

Judicialización de la política

   El “problema de los derechos humanos” que afecta a los militares que debieron afrontar la violencia revolucionaria y la guerra subversiva es un problema político que todavía está vigente y que eterniza la división entre los chilenos. Tanto su origen como su solución son de naturaleza política. Lamentablemente los órganos más propiamente políticos —los poderes Ejecutivo y Legislativo y los partidos políticos— han sido incapaces de resolverlo y han puesto su solución sobre los hombros de los jueces; es decir, se ha instrumentalizado el sistema judicial para conseguir fines políticos, lo que ha hecho inevitable que la justicia se politice y que ésta haya pasado a ser parte del arsenal de las luchas políticas contingentes.

La judicatura tiene una incapacidad natural para solucionar un problema que es esencialmente político y no judicial. La judicialización de la política conduce al gobierno de los jueces y la politización de la justicia conduce a la muerte del derecho, porque cuando la política entra por la puerta de los tribunales, la justicia sale disparada por la ventana.

                                                 Adolfo Paúl Latorre

 

 Consideraciones de género

            La Moneda anunció el envío del proyecto de nueva Constitución para enero. Ojalá que sus redactores no den cumplimiento a las instrucciones dadas por el ministro secretario general de la presidencia, Nicolás Eyzaguirre, en su oficio 934 del año 2016 sobre “consideraciones de género en la formulación de proyectos de ley”, pues quedaría redactada en un lenguaje tan esperpéntico y estrafalario como el de aquella que dice: "Artículo 41. Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República..." (el párrafo sigue con varios cargos más con sus respectivas formas masculina y femenina).                               

Publicada en El Austral, Temuco, 31 de diciembre de 2017.


 

Gracias y gracios

Efectivamente, como señala el lector Alberto Plaza en su carta del sábado, según la Real Academia de la Lengua es incorrecto el uso de “todos y todas”, “los ciudadanos y las ciudadanas” o “las y los ciudadanos” o “los ciudadanos (as)”. Cuando decimos “los ciudadanos” se incluye a todos. Basta el uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: “Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto”.

La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto, como por ejemplo: “El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad”. También es admisible como saludo a un grupo o multitud: “chilenos y chilenas”.

El uso genérico del masculino para designar a los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical español. Estos desdoblamientos son artificiosos desde el punto de vista lingüístico, producen repeticiones que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y la lectura de los textos.

No es razonable decir “l@s hereder@s” o, como aparece en el folleto informativo de un organismo público: “si se trata de un o una menor huérfano/a o de un adulto/a incapacitado/a”.

La actual tendencia al desdoblamiento del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas, teñidas de ideologías.

Publicada en El Mercurio de Santiago, 24 de enero de 2017