Lunes 11 de Diciembre del 2017
Sí es aborto; Debió conocer; Orden público y autotutela. Cartas al Director de Adolfo Paúl Latorre
Las opiniones vertidas en esta página son de responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente el pensamiento de la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional
carta publicada el 1 de septiembre, en el Diario Austral de Valdivia, en el diario Atacama de Copiapó, en el Austral Temuco y en el Austral de Osorno.

 Sí es aborto.

 

Si la vida de la madre está en riesgo vital y es preciso realizar una intervención quirúrgica o curativa sobre su cuerpo, y como resultado de ello se produce la muerte del nasciturus, se produce un aborto; pero un aborto indirecto, los que no están penalizados por la ley actual ni son reprochables moralmente. Lo primero porque lo que la ley prohíbe son los abortos directos y, lo segundo, por el principio del doble efecto.

                   

  

Publicada en La Segunda, 29 de agosto de 2017.

 

 

Debió conocer

 

El general Héctor Orozco Sepúlveda, excomandante del Regimiento “Yungay”, fue condenado porque “atendida su situación jerárquica, debió conocer y aún más, autorizar aquellas situaciones excepcionales como la ocurrida en autos, en que precisamente resultan dos personas muertas”. Huelgan los comentarios.

                                                               

 

Publicada en varios diarios regionales bajo el título "Debió conocer" y en El Mercurio de Valparaíso, el 29 de agosto de 2017, bajo el título “General Orozco” (imagen adjunta) 

 Orden público y autotutela

 

Señor Director:

 

El Estado tiene la obligación esencial e irrenunciable de preservar el orden público. Si no tuviera dicha obligación, si cada individuo o grupo de ellos pudiera, a su arbitrio, provocar disturbios, ejercer violencia o presiones sobre las personas o la colectividad, el Estado no existiría, ni habría siquiera sociedad civilizada.

El orden público es fundamental para acometer los fines propuestos por las personas, por los grupos intermedios y por el propio Estado. Sobre él descansan todas las actividades y empresas que se proyecten. La mantención del orden público requiere muchas veces —imperiosa e inevitablemente— usar la violencia física legítima, cuyo monopolio está en manos del Estado.

Si el Estado no ejerce su poder coercitivo para imponer el orden público, obliga a los ciudadanos a ejercer la autotutela.

  

                           Atentamente le saluda.

 

                                                                        Adolfo Paúl Latorre                                                  Abogado